Nutrición

Síndrome del intestino irritable: combátela con una dieta Fodmap

Síndrome del intestino irritable

Es un trastorno funcional muy frecuente y afecta aproximadamente al 15% de la población, aunque es desconocido para la población en general. En este artículo vamos a explicarte qué es el síndrome del intestino irritable y cómo puede tratarse cuidando la alimentación mediante FODMAP.

¡Empecemos!

¿En qué consiste el síndrome del intestino irritable?

El diagnóstico del síndrome del intestino irritable (SII) se basa en la aparición de una seria de síntomas gastrointestinales crónicos (episodios de diarrea y estreñimiento, inflamación, hinchazón, gases…) donde hay ausencia de enfermedad orgánica. También se ha visto una alteración de la flora intestinal con un número reducido de bacterias beneficiosas.

Hay estudios que avalan el seguimiento de una dieta de restricción de ciertos alimentos, podrían ser beneficiosos a la hora de aliviar los síntomas del SII y ,dentro de estos, la primera dieta que ha demostrado algún efecto, es la restricción de FODMAP.

Los alimentos ricos en FODMAP incluyen a aquellos que contienen fructanos, galacto-oligosacáridos, galactanos, lactosa, fructosa y polioles (hidratos de carbono fermentables y alcoholes relacionados, que no se absorben bien en el intestino delgado).

Efectos gastrointestinales beneficiosos del consumo de Fodmap

El consumo de la dieta FODMAP determina múltiples efectos gastrointestinales. Algunos de ellos pueden ser beneficiosos como el aumento del volumen del bolo fecal, mejoría en la absorción de calcio y aumento en la producción de ácidos grasos de cadena corta. También se describe una estimulación selectiva sobre algunos componentes de la microbiota como el bifidobacterium y también un efecto positivo al crecimiento y función de la microbiota intestinal.

También se ha sugerido que la dieta baja en FODMAPs podría disminuir los síntomas en pacientes con sensibilidad al gluten no-celíaca. Un estudio en este tipo de pacientes demostró que la ingesta de gluten no indujo ningún síntoma gastrointestinal, sin embargo, la dieta baja en FODMAPs redujo los síntomas más aún que la dieta libre de gluten que habitualmente llevaban. Como el gluten y los FODMAPs están presentes en el trigo, centeno y cebada, cabe plantear que la mejoría de síntomas reportada por estos pacientes con la dieta libre de gluten, se deba al bajo consumo de FODMAPs también.

Los FODMAPs cumplen el rol de prebióticos en la medida que incrementan específicamente el crecimiento de bacterias que se han descrito como beneficiosas para la salud.

Recomendaciones de Fodmaps

Cabe destacar que los estudios en esta línea de investigación tienen limitaciones, ya que, en general, la dieta es una variable difícil de controlar. Los estudios han sido con números pequeños de pacientes y no hay estudios multicéntricos. Además, la falta de estandarización de las dietas “normales” y de la misma dieta baja en FODMAPs puede comprometer la interpretación de los resultados.

Es recomendable la asesoría nutricional en los pacientes que llevan una dieta baja en FODMAPs para asegurar las necesidades nutricionales individuales, para que ningún grupo de alimento quede excluido de la dieta.

Clasificación de Fodmaps

En la siguiente tabla vemos alimentos de consumo habitual clasificados según su contenido de FODMAP y el nivel de restricción recomendado en pacientes con SII:

  Seguros Con cuidado Evitar
Verduras Zanahoria, tomates cherry, ciboulette, pepino, berenjena, endivias, jengibre, poroto verde, pepinillo, espinaca, cebollín, tomates, zapallo italiano y pimentón verde. Lechuga, aceituna, palta, betarraga, brócoli, repollo Brusela, coliflor, apio, arvejas, champiñones y chucrut. Alcachofa, espárragos, repollo, ajo, puerros, cebolla, salsa y pasta de tomate, porotos, garbanzos, lentejas y habas.
Frutas Plátano, moras, melón, pomelo, kiwi, limón, mandarina, naranja, maracuyá, piña y frambuesa. Frutilla y uva. Manzana, damasco, cerezas, frutas secas, jugos de fruta, mango, nectarinas, durazno, peras, caqui, ciruela y sandía.
Almidones Papa y arroz blanco. Camote, pastas, cous cous y avena. Grandes cantidades de trigo integral, cereales integrales, galletas. Queques, pasteles y arroz integral.
Nueces X Macadamia, piñones, sésamo, semillas de girasol, semillas de calabaza y nueces. Almendras, pistachos, avellanas y maní.
Lácteos Mantequilla, margarina.
Quesos brie, camembert, ricotta, mozzarella y parmesano.
Queso maduro o mantecosos.
Queso crema, crema.
Queso fresco, yogur, leche y helados.
Proteínas Carne, pollo, pescados y mariscos, huevos y quinoa. Row:6 Cell:3 Salsas, caldos, aderezos, adobo.
Embutidos. Carnes procesadas.
Grasas Mantequilla y aceite de oliva X Aderezos para ensaladas
Azúcares X Chocolate amargo. Cacao en polvo Jarabe de maíz, agave, miel, dulces sin azúcares, azúcares artificiales.
Bebidas y alcohol Agua, té (cantidad moderada e infusiones). Té con frutas, vinos secos, café, gin, whiskey, vodka. Vinos dulces, cerveza, jugo de frutas, bebidas gaseosas y ron.

Acude a un profesional en nutrición

Si bien la evidencia actual ha mostrado la eficacia en el alivio de los síntomas del síndrome del intestino irritable con una dieta baja en FODMAP, se requieren más estudios que avalen su uso. Por ello te recomendamos que te pongas en contacto con nosotros para estudiar tu caso e informarte de todo.

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