Nutrición

Cómo prevenir el cáncer de colon: La alimentación es clave

Cömo mantener a raya al cáncer de colon

Actualmente vivimos envueltos en una pandemia mundial, pero no debemos olvidar ni dejar de lado otras pandemias que nos acompañan por desgracia en nuestro día a día.

Hoy os vamos a hablar del cáncer de colon, cada año, en España, se diagnostican más de 32.200 casos de cáncer de colon (alrededor de 620 cada semana).

A nivel mundial, supone entre el 10% y el 15% de todos los cánceres, y en las sociedades occidentales ocupa la segunda posición detrás del cáncer de pulmón en hombres y el de mama en mujeres. La tasa de los fallecimientos en nuestro país, representan más de 14.500 cada año.

¿Cómo se detecta el cáncer de colon?

La prueba más utilizada y con mayor exactitud para su diagnóstico es la colonoscopia, pero no hay que menospreciar su potencial preventivo. Mediante esta prueba se pueden extraer los pólipos precursores del cáncer de manera precoz y evitar su posterior desarrollo hacia la enfermedad oncológica.

Hay factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollarlo y parte de la población convive con ellos: personas sanas mayores de 50 años (el cáncer colorrectal predomina a los 69 años) de ambos sexos, con antecedentes familiares (abuelos, padres, hermanos) o personales de cáncer de colon o de pólipos y quienes padecen enfermedades inflamatorias intestinales crónicas, como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn.

La importancia de la alimentación

Nuestro estilo de vida y, sobre todo el tipo de alimentación, influyen muchísimo en la prevención de enfermedades, entre ellas el cáncer.

Las recomendaciones nutricionales, relacionadas con la prevención del cáncer, se basan en pautas saludables y equilibradas fundamentalmente, numerosos estudios sobre las pautas dietéticas frente al cáncer están compuestas por alimentos de origen vegetal (legumbres, quinoa, frutos secos, semillas, frutas, verduras, etc.).

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Durante estos últimos años, nuevas investigaciones científicas sitúan a la fibra en lo alto de la cumbre, por su papel preventivo y por los beneficios que aporta a nivel de la salud cardiovascular y oncológica. Una ingesta alta en fibra se asocia con un menor riesgo de cáncer colorrectal.

Una de las hipótesis sobre el desarrollo del cáncer de colon y recto es que se producen muchísimas cantidades de ácidos biliares en el intestino y se forman algunas sustancias cancerígenas.

La fibra tiene un papel muy importante porque reduce la secreción de esos ácidos biliares y hace que se eliminen por las heces. También la gran capacidad de la fibra de retener agua puede ayudar a diluir la concentración de agentes cancerígenos, así mismo la fibra reduce el tiempo de contacto de las sustancias cancerígenas con las paredes del intestino.

Además, el ácido butírico formado por la fermentación puede inhibir la formación de tumores, que se ve potenciada por los bajos pH que resultan de la fermentación de la fibra en el colon (Molina y Paz 2007).

Por tanto, cabe destacar que la fibra que la encontramos en alimentos como las frutas frescas, verduras, cereales integrales, frutos secos, legumbres y semillas puede ayudar a mantener el cáncer colorrectal a raya.

Estudio sobre la importancia de la dieta para la prevención del cáncer de colon

Un estudio publicado en Nature Communications, muestran las repercusiones que la alimentación tiene en pocas semanas. Con un estudio compuesto por 20 personas afroamericanas y 20 personas de zonas rurales de Sudáfrica -cuyas tasas de cáncer de colon son de 65 afectados por 100.000 habitantes y de menos de 5 por 100.000 habitantes, respectivamente-, expertos del Imperial College de Londres y la Universidad de Pittsburgh (Pensilvania, EE.UU.) intercambiaron sus dietas durante dos semanas: los africanos recibieron una dieta con gran cantidad de proteínas y grasas animales (sobre todo carnes rojas y procesadas), y los afroamericanos consumieron mucha fibra y poca cantidad de grasas y proteínas animales. Antes y después del ensayo, a los participantes se les realizó una colonoscopia para analizar el tejido, así como para obtener diversos biomarcadores y determinar su riesgo de desarrollar cáncer de colon.

Casi la mitad de los afroamericanos tenía pólipos, pero ninguno de los africanos. En comparación con sus dietas habituales, los cambios de alimentos provocaron cambios notables en los biomarcadores del riesgo de cáncer de la mucosa intestinal y también en aspectos de la microbiota y del metaboloma (conjunto de metabolitos que se encuentran en una muestra de tejido) que influyen en el riesgo de desarrollar cáncer.

Pasadas estas dos semanas, en el grupo de afroamericanos se vio niveles más bajos de inflamación y de biomarcadores, al contrario que lo que sucedió en el grupo de las personas africanas.

Aunque son necesarios más estudios para poder afirmar de manera concluyente que el cambio de dieta está relacionado con distinta incidencia de cáncer, este trabajo nos están demostrando que la dieta tiene un gran impacto sobre el riesgo de cáncer de colon.

Conclusión

Esperamos que este post te haya ayudado a tomar conciencia sobre la importancia que tiene visitar con cierta frecuencia al médico para controlar la posible aparición del cáncer de colon, así como las medidas preventivas que se pueden tomar para evitarlo, principalmente la alimentación y el consumo de fibra.

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